lunes, 21 de abril de 2008

I Am, You Porn, He Man

Los lectores fanáticos de Graham de la Cruz tenemos entre nuestras preferencias bibliográficas un pequeño librito publicado por la editorial Virus en 2005 que se titula El Ser en Carne Viva, en el cual el autor da la cara y se expone como en ninguna otra obra. Transcribo aquí un pasaje (pp. 22-23) con el que más de uno se sentirá identificado:

La sensibilidad es, ante todo, debilidad. Si decimos a veces que es deseable ser sensible, que es necesario que seamos sensibles, estamos elogiando entonces la debilidad. Eso no está nada bien, eso no es bueno, eso de la sensibilidad. Qué dirá Arnold de nosotros, qué dirá el paradigma de este principio de siglo, qué dirá Superman, qué dirá Brutus. Con el tiempo todos hemos aprendido a ser fuertes porque la vida, decimos, es dura. Y Natan cantaba: "Fóllame duro porque la vida es dura" (www.myspace.com/fetosfritos). Vemos a Brutus, cómo nos mira de refilón, tocándose el rabo. Brutus es enorme, tiene un cráneo hirsuto y gigante, los ojos pequeños, un colmillo que le asoma del labio inferior, más prominente que el otro. Brutus no siente nada. A Brutus le das con un palo en la cabeza y se descojona y después te mata. Uno ha de ser, como el labio inferior de Brutus, siempre más prominente que el Otro, porque si no, estamos fritos (como los fetos de Natan). Desde la infancia aprendemos a imponernos para que no nos caigan capoteadas, para que no nos echen lapos, para que no nos pellizquen las tetas si somos gordos, para poder vacilar con las niñas bonitas. Ay, las niñas bonitas, no pagan dinero, eterna fuente de frustración sexual para los débiles. I am Brutus, aléjate primo o te reviento la cabeza de la galleta que te doy. ¿Qué mariconada es esa de la sensibilidad? Una persona sensible es una persona llorica, cobarde, feminoide.
You Porn: You Puta. A ellas aprendemos a verlas a través del desprecio. Muger ojebto de nuestras fantasías de homosexo. Se mira a la donna y sé piensa: "a las mujeres: piña, piña, piña y disgustos", que sufran y que gocen bajo nuestro poder, y así nos amarán por nuestro poder, que es lo que cuenta, a fin de cuentas, a fin de mes. Esta mirada tan porno esconde el deseo de una violentísima penetración anal personal, una sodomía anal pasiva e irrefrenable que nos taladre el ano del culo, acaso una penetración múltiple y rectal por parte de una tribu de zulúes en pie de guerra, antídoto seguro para nuestro desequilibrio libidinal, padecer el poder de un tropel de rabos mandinga que nos quiten toda la bobería, primo. Al verla a ella postrada, maniatada y amordazada ante nuestro báculo viril, quisiéramos estar postrados, maniatados nosotros mismos bajo el poder de un negro salvaje, un negro desenfrenado que no se ande con contemplaciones, que lo tenga claro y vaya duro a por nosotros, gimientes y mansos. Pero claro, a ver quién es el guapo que se deconstruye hasta ese punto; qué queda entonces de ese macho tan Brutus que trabajosamente hemos montado para hacer frente a esta vida perra, qué queda si admitimos de esta forma que lo único que queremos es poder ser débiles sin morir por el camino.
Desde la infancia aprendemos a admirar a He-Man, el muñeco de Mattel, el dibujo animado de ese supermacho ario que lucha semidesnudo, cuadradísimo y noruego, marcando paquete con unos correajes nítidamente sadomaso y una espada justiciera que penetra sin cesar en las vísceras del Otro: "Por el poder de Greyskull / Yo tengo el Poder". Y nos vamos a las páginas de Foucault para entender mejor el cuerpo y nos vamos a Bataille para emular que nos perdemos en la noche del no-saber, pero cuando llega la aurora de rosáceos dedos, el espejo nos acusa y nos avergonzamos: pecador, pecador marica, maricón. Y volvemos a hilvanar a Brutus para salir a la calle sin miedo y sin vergüenza, a matar.
Así pues, podemos concluir que el hombre, cuanto más Brutus, más buje. Brutus es el negativo de una princesa delicada, y así el hombre más duro, el hombre reseco, el hombre al que repugna el contacto físico con otro hombre, quisiera secretamente (es casi seguro) sentir el taladro hidráulico de un cipote falogocéntrico sodomizándole el complejo de Electra por los meandros del ano colorrectal. Para volver a ser débil. Para volver al prado de la infancia. Para sentir su humanidad.


He discutido con el propio De la Cruz el sentido pleno de este pasaje. Sus aclaraciones me han dejado más confundido todavía. Mucho podría matizarse acerca de los términos empleados (sobre todo el concepto de "sensibilidad" o las referencias a los planteamientos posestructuralistas franceses o los estudios de género). En cualquier caso el autor -según confiesa- no aspira a la universalidad en su escritura. Lo que parece seguro es que, para De la Cruz (y yo estoy de acuerdo) el momento fundador de lo humano es la debilidad. Y que hacerse cargo de ella es como "abrir puertas a la primavera del mundo". Pero como sabemos, esa no es la tendencia dominante. La tendencia es encallecer el alma, con la obsesión de no sufrir, o a causa del hartazgo del sufrimiento. Sobreviene así la animalización, la insensibilización, la fuerza bruta del hombre duro. Y así nos va.






Elitismos

Ciertamente, lo más difícil para la vieja escuela va a ser la adaptación a una democracia masiva que desprecia los valores clásicos: esfuerzo, agonía y éxtasis, inteligencia singular, individualismo heroico, pieza única y original, selección de lo óptimo, lentitud, aislamiento. La antigua meta era la “obra maestra”, seguramente lo más odiado por la democracia de masas. Las obras maestras son hoy un destino turístico.

Félix de Azúa


"El revolucionario de hoy está perplejo", me comentaba Graham de la Cruz. "La revolución es una obra de vanguardia, y la vanguardia no sabe ser popular. Lo popular está en manos del capital, que todo lo empaqueta y todo lo vende, por medio de grandes promociones y siempre al mejor precio. La vanguardia, la revolución, es cara, es un objeto de lujo. Ser comunista, ecologista, anarquista o artista de vanguardia sólo está al alcance hoy en día de la clase media y alta. El país más ecológico del mundo es Suiza. Y ya sabemos lo que es y lo que ha sido Suiza a lo largo de la historia: el paraíso de los evasores de impuestos y las mafias internacionales. Un país de bancos y de ricachones. Un país muy bonito, por cierto. Un país carísimo".
Me quedé pensando en sus palabras. ¿Qué hacer?, le pregunté. "Pregúntale a Lenin", me respondió, "Lenin estuvo exiliado en Suiza. Lenin escribió ¿Qué hacer? durante su exilio en Suiza. Sin embargo, ¿quién se va a poner a leer a Lenin hoy día? Lenin no vende, Lenin no puede competir con la Play Station III ni con la Wii ni con la Xbox, y mucho menos con los reality shows. Además, Lenin era calvo".

Lo popular ha de ser barato porque el pueblo no tiene poder adquisitivo. Nos encaminamos así hacia el modelo estadounidense, donde la producción intelectual de alto nivel, incluidos los estudios revolucionarios, están limitados a las universidades con financiación privada. El gran capital financia los estudios radicales que hablan de la necesidad de eliminar al gran capital. Mientras tanto, el pueblo ve la tele y pasea por los centros comerciales en busca de ofertas. Cada cosa en su sitio. El pueblo no tiene tiempo ni ganas de ser ecológico, ni de leer El Capital. El Capital es un ladrillo que sólo puede leer quien tiene tiempo y dinero. El que no tiene dinero no tiene tiempo y el poco tiempo que tiene lo dedica a comer en el Burguer King y a piratearse juegos de la Play. La Play es fiel y da lo que promete: entretenimiento sin par y una calidad gráfica extraordinaria. El Burguer King da sabor a la vida, sabor a cerdo.
Se dice que en USA los intelectuales son todos unos pijos, unos esnobs, unos elitistas. El izquierdismo es una cosa de pijos. El populus disfruta con las armas de fuego, con los coches de carreras, con la liga de baseball, con las pelis de Arnold, con la Play III. Tragedia de la izquierda en el mundo rico: la izquierda era del populus en tiempos de Lenin. Ahora el populus es de derechas. Y ser de izquierda es de pijos.
Tenemos entonces dos opciones: o bien nos encerramos a leer El Capital escuchando música de Händel, mojándonos los labios con un buen Chivas, para luego discutir los conceptos con nuestros amiguitos, o bien salimos al mundo zafio del populus y bajamos al barrio, al polígono, a hablar con los mataos que están allí con sus motos, su reggaeton y su kickboxing, a hablarles de Lenin y del ecologismo, a ver si hay suerte y no nos rompen la boca con una patada certera de muay-thai.









miércoles, 2 de abril de 2008

salir al mar

Salir al mar. Esa es la idea. Dejar atrás las fachadas de los comercios sin esperar ningún encuentro por el camino. ¿En qué momento se agotaron estas calles? Antes el mundo empezaba al romper el umbral de la casa infantil, con sólo pisar la acera gris de la calle Menéndez y Pelayo y temblar con el motor de los coches. “Aquí empieza la verdadera vida”, era la idea. Ahora la idea es salir al mar. Cierto día comenzó a palidecer la vista mítica que impregnaba la adolescencia en una ciudad poscolonial incapaz de gestionar su tamaño creciente, incapaz de digerir tanto coche, tanta tienda, tanta prisa. Sobre todo la prisa se aviene hoy muy mal con la ciudad de Las Palmas. La vista mítica descubrió el hastío, y no volvió la delectación de los panes crujientes en la rampa que sube al Mercado Central, ese edificio de los tiempos primigenios, del cochecito del bebé, un edificio extrañísimo, no volvió a ser Mesa y López ese Amazonas de coches, coches, coches, coches y gente absorta y tiendas que había que vadear con heroísmo para enfilar hacia la aventura al fondo del pasillo de Tomás Miller, y, sobre todo, dejó de ser el Corte Inglés ese templo del deseo, esa Navidad perpetua cuya librería era una isla dentro de muchas islas (“Escribir poesía en Canarias es vivir la muerte”, que decía aquel poeta/ desde el istmo de La Isleta/ yo soy Chona la Cangreja/ hija de Pancho Paíndo) y pasó a ser, el Corte Inglés, como digo, lo que verdaderamente es: el puto Corte Inglés. No volvieron muchas cosas porque las cosas, en general, no vuelven. Salir al mar entonces, como ahora, pero entonces había encuentros a los lados de la calle, la ciudad estaba llena de puertas. Estas calles se agotaron, ahora lo cree así, a medida que los amigos se fueron marchando o marchitando, o quizás fue uno el que se marchitó, vete a saber, poco importa, aún hay que atravesar el rugido de Mesa y López, dejar atrás el templo del deseo y sus gentes respirando amapola en los escaparates, y adentrarse en Tomás Miller, hacia la zona mora al fondo, que ahora se bate con las campañas de saneamiento de los edificios de luxe de nueva construcción. En el cruce de Ripoche se busca con la mirada: ¿y las prostitutas? Esta es la famosa calle Ripoche, antiguo refugio del lumpen portuario. No se ven prostitutas, pero aún subsisten las tiendas de los indios, algo es algo. La Casa Suecia en el cruce con Luis Morote no ha dejado de ser un lugar amable, o acaso sea la cercanía del mar que ya llega en la sal del aire, luchando con el humo de los coches que pierden la última batalla al borde mismo de la ciudad, como lucharon los guanches/ hasta la liberación. Ya salimos a la Avenida de las Canteras, al eterno punto de encuentro con alguien conocido, con alguien querido, con cualquiera, pero hoy vamos directos a la orilla. Dicen que el agua del mar marchita las flores de tierra. Pero no se puede matar con agua del mar una flor marchita. Le hará bien salir al mar con todo el cielo por delante y seguir por la arena hacia las rocas de la Puntilla. El límite de la ciudad nos dice cómo podría ser todo si quisiéramos. Alguien fuma sobre la roca desnuda, más allá de los juegos de playa: se produce el encuentro. Es hora de salir al mar y dejar atrás esta ciudad.

viernes, 28 de marzo de 2008

Conspiracy

Trolas. Sólo nos cuentan trolas. Un amigo yanqui me dice que eso es fruto de la doble moral puritana. El tema de Irak ha sido y es escandaloso. Mucho más escandaloso de lo que se piensa de entrada. Pero, haciendo apenas un poco de memoria, vemos que es un modus operandi habitual en política. ¿Por qué no salimos a la calle gritando, reclamando que nos digan la verdad? No. Nos quedamos en casa y nos dedicamos a cábalas paranoicas.


1--- No me creo la versión oficial acerca del suceso de las Torres Gemelas. No hace falta ser muy listo para apreciar que las piezas no encajan. A poco que se escarba salen un montón de datos extraños a la luz, como el tercer edificio del WTC “derribado” por la cara, sin avión, que era la sede de la CIA en Nueva York. Me inclino a pensar, paranoico de mí, que el atentado fue orquestado desde la cúpula del poder económico estadounidense, o acaso ni siquiera estadounidense, sino internacional. Porque tal estamento EXISTE y está compuesto por personas como tú y como yo. Pero con mucho más dinero. Sé que no es una paranoia original, pero bueno.
2---La guerra es un negocio suculento. Eso lo sabemos bien. Tras la desaparición de la URSS, USA se quedó sin “el enemigo”. Y un país sin enemigo se estanca, se apachorra, se desactiva y se llena de enemigos internos, afloran los conflictos sociales y la gente empieza a fijarse en los manejos del poder como responsables de todo lo que no funciona. La guerra es un elemento constituyente de la idea de patria y proporciona una gran cohesión social: en tiempos de guerra, el que no está conmigo, está con el enemigo.
3--- El “enemigo” es una construcción artificial que hace el poder para llevar a cabo sus maniobras bélicas. ¿Qué es Al-Qaeda? ¿Quién es Bin Laden? Parece más bien un fetiche orwelliano para soliviantar a los simples. Evidentemente, existe el fundamentalismo islámico, pero ¿es realmente lo que nos cuentan? ¿Es el fundamentalismo islámico el enemigo del que hablan desde USA? El moro Bin fue siempre una criatura de la CIA. Están demostrados los vínculos de la familia Bin Laden con los Bush. Todo esto es muy raro. Me siento paranoico perdido, o será que tengo gases.
4--- La información circula en niveles independientes a simple vista: la política por un lado, la economía y los índices bursátiles por otro, después los deportes, al fondo a la derecha la “cultura”, etc. El señor presidente de USA, a quien todos los progres de bien odian como si fuera el culpable de tantas muertes, habla del bien y del mal, de la libertad, de la democracia, de los valores individuales. Mientras tanto, su familia y sus amigos hacen negocios con la aristocracia saudí, con la monarquía jordana, con los empresarios judíos. Todo esto está perfectamente documentado y es accesible al público que quiera informarse. Pero la sensación de estar tramando elucubraciones paranoicas prosigue. El problema con la información es que sobreabunda. En algún lugar está la verdad, pero ¿cómo reconocerla en medio de tanto barullo?
5--- En un orden capitalista, la economía lo es todo. Detrás de cualquier conflicto se encuentra la lucha por los recursos y por el control de la distribución. ¿Por qué votaron a favor de la invasión de Irak tanto republicanos como demócratas (incluido el flamante Obama)? Las razones aducidas eran “estratégicas” y “de seguridad nacional”. Irak es un negocio monumental para petroleros, constructores, empresarios armamentísticos, empresas de telefonía y su puta madre. Sobre todo para su puta madre. Así hay que entender por qué el pequeño Ansar se apuntó al carro: porque quería un trozo del pastel para que España volviera a ser grande. Quién sabe qué tipo de contratos se negociaban en el rancho de Texas, con las patas encima de la mesa, quiénes serían los “campeones nacionales” españoles que irían a Irak a sacar tajada en nombre del Bien.
6--- Por algún lado chirría toda esta argumentación. Las cosas no son simples. Si fueran así de simples esto no serían conjeturas paranoicas, sino que sería la verdad, y a tanto no llego.


Lo “políticamente correcto” es la expresión sublimada de una realidad no digerible para los pánfilos. La política no es correcta de ninguna manera, así que todo este cuerpo de enunciados son simplemente falsos. La moral puritana no permite decir: “vamos a ir a Irak porque con Sadam no podemos hacer negocios, y lo que está en juego es demasiado importante. Además el tío es un borde, un chulo y un desagradecido que no se acuerda de todo lo que hicimos por él. Hay que matarlo y poner en su lugar a alguien con quien nos llevemos bien”. Por su parte, Francia y Alemania no pueden decir que se oponen a la guerra porque tengan sus propios intereses en Irak y sus propios contratos en marcha. Es preferible, para la Francia de Chirac (que inauguró su gobierno con la detonación de una bomba atómica en el Pacífico) y para la Alemania de la coalición "roji-verde" que propició los bombardeos sobre Belgrado, decir que por medios bélicos no se arregla nada y quedar como naciones pacifistas, pacíficas y apacibles. Ya sabemos que para el poder francés lo más pacífico que hay es Mururoa, en el Pacífico, y para los grandes industriales alemanes... bueno, me callo.
Lo voy a dejar ya porque me estoy pasando de paranoico. Además, no me gustaría que con estos escritos en mi contra me aplicaran la Ley Antiterrorista, que es lo que se lleva ahora, y acabar en Guantánamo por bocazas. Al fin y al cabo, todo esto no son más que fantasías.

Just gimme some truth.

sábado, 22 de marzo de 2008

HOC SIGNO VINCES

He pasado el Viernes Santo con Graham de la Cruz en la ciudad occitana de Albi, una de las cunas del catarismo, orando.

Me contaba De la Cruz que a los cátaros, considerados herejes por su denuncia del clero corrupto y por ciertas desviaciones teológicas, los masacraron durante la Cruzada Albigense en el siglo XIII, organizada por Roma y por el rey de Francia. "Un dieciséis de marzo -me contaba De la Cruz-montaron en una ciudad vecina una gigantesca pira y lanzaron al fuego a doscientas personas, mujeres y niños inclusive: métele con candela, papi, métele con candela".

Al finalizar la Cruzada, edificaron en Albi una catedral-fortaleza colosal, que hoy preside esta hermosa ciudad y que alberga un coro de estilo gótico flamígero al cual no entramos porque había que pagar dos euros, y eso sí que no. A orillas del río Tarn, mientras paseábamos digiriendo unas escasas almendras que habíamos tomado como almuerzo porque fuimos incapaces de guardar ayuno completo, tal como exigiría la festividad, De la Cruz se abismó en una de sus reflexiones en voz alta:

"La iglesia guarda un notable paralelismo con la democracia en el sentido de que la iglesia no es cristiana ni la democracia es democrática. La iglesia tiene una izquierda que quiere ser cristiana y en la democracia subsiste una izquierda que dice ser democrática. Ni la una ni la otra tienen significancia en el conjunto, puesto que el conjunto las niega, las aniquila o las excomulga continuamente. Tanto en la iglesia como en la democracia gobierna verdaderamente la derecha, que es la que tiene el dinero y mueve los hilos.

La derecha católica adora sobre todo el gran teatro de la liturgia, los baldaquinos, el pan de oro, la hostia puta. El cura ataviado de seda y pedrería que levanta la hostia al cielo y pronuncia unos resabios en latín. La señora condesa abre la boca y saca la lengua con un rictus que se quiere inmaculado pero que esconde mucho vicio; el cura le da una hostia. Los hombres de bien reciben la hostia con donosura y elegancia y ponen la otra mejilla por si cae otra hostia, que este cura es un espléndido que no veas, y piensan en la Cruz y en su dinerito en el banco suizo. La hostia le ha gustado: hará una donación de su dinerito a esta iglesia tan hermosa,para restaurar el baldaquino, que es una auténtica joya del plateresco.

La Cruz -siguió De la Cruz-, de la cruz me viene a la mente el sueño del Emperador Constantino de la cruz de la cruz, el sueño de la cruz: ante una batalla decisiva, Constantino tuvo un sueño en que una voz le mostraba una cruz y le decía: hoc signo vinces, con este signo vencerás. Y ahí empezó todo. Comenzó el feliz idilio entre el cristianismo y el poder que como sabemos, terminaría en boda".

Pensé entonces, cuando De la cruz hubo callado, en aquella reflexión de Pasolini, cito de memoria: una religión formal, en la medida en que rige unos códigos invariables y establece un sistema de valores que siempre excluye, no sólo no hace mejor el mundo, sino que lo hace peor.

Al cristiano viejo, al hombre de bien, le interesan sobre todo los crucifijos trufados de rubíes,zafiros, esmeraldas, esmeraldas y oro blanco para la señora marquesa, sí, señora maquesa, como guste, señora marquesa, señora marquesa, ¿quiere usted que le de una hostia, señora marquesa? La señora marquesa tiene un armario lleno de preciosos vestidos, una cosa divina, el otro día dio una entrevista para el Hola. Muchas mujeres quieren ser como la señora marquesa y besar los zafiros del crucifijo como ella los besa, española, es que besa de verdad. Van a misa, a recibir una buena hostia consagrada, y rezan a la Virgen Santísima y al Niño y al Cristo de Medinaceli, ellos y ellas, cristianos de bien, de buena fe, adoran la estatua del Cristo y de la Macarena, aaaaaá. La Virgen les gusta casi más que el Cristo, la Virgen, porque va enjoyada y el Cristo, bueno, será el Cristo, pero va que parece un gitano con ese tabarrabos nada más, ya le podrían poner algo, comprarle una ropita para que no pase frío en la procesión.

En un pueblo cerca de Madrid, un pueblo habitado por lo mejor de España, le han comprado al Cristo un traje de Armani. Va la imagen en su cruz, doliéndose, paseada por las calles de pueblo, vestida a la última empero, cada Semana Santa.

"Semán Santo -dijo De la Cruz- hace ya muchos años, una Semana Santa de mi adolescencia, me volví loco para siempre".

La derecha ha ganado siempre.

Perderemos todas las batallas, menos la última.

Son las dos menos cuarto de la mañana.

Sábado Santo.

Mañana es Domingo de Resurrección.

Pero mientras tanto...




sábado, 15 de marzo de 2008

Amargo cielo

Para qué.

¿Alguien me puede decir para qué? Sí, veo que alguien levanta la mano, sí, el joven de la americana con corbata, adelante:
Vamos a ver, ¿para qué, qué? ¿Acaso no estamos todos a gusto aquí reunidos? Hay que dejarse de fantasías y ponerse a trabajar. A trabajar, coño, a levantar el país. Cómo se nota que no tienen que madrugar como yo. No me creo nada de lo que dicen, malditos mediocres, que como no han llegado a nada en la vida porque no tienen talento y tampoco tienen cojones, no hacen más que protestar por cosas superfluas. Ahora, la despensa, llenita, ¿no? Mamaíta planchando la ropa, ¿verdad? Mucho rollo con los pobres negritos del Chad pero ustedes lo único que hacen es comprar libritos y fumar porritos y hacer acampadas en la playa. Son tan hedonistas como yo en mis ratos libres, lo que pasa es que yo no soy ningún frustrado hipócrita. Mucho rollo con Marx y su puta madre, pero ustedes no han visto una fábrica en la vida. Mi padre sí que vio fábricas cuando se fue a Alemania a currar para poder levantar un negocio con sus ahorros. Un hombre con visión y con cojones. Un español de los que ya no quedan. Ustedes, seudoprogres de tercera generación, ¿qué coño saben de la vida si lo único que han hecho ha sido tomar cañas y leer librillos? A ver si maduran de una vez, que el país se está quedando atrás, que estamos en la cola de todo, que el informe Pisa sobre la educación nos ha dejado por detrás de países subdesarrollados como Polonia o Checoslovaquia, que hasta hace dos días eran dictaduras. Que este país está desangrado por funcionarios que no hacen más que tocarse los huevos. Si mandara yo, lo primero que hacía era privatizarlo todo, sí, como lo oyen, frustrados de mierda: PRIVATIZARLO TODO TODO TODO, así íbamos a espabilar y a aprender a ponernos las pilas. A las seis de la mañana, todo el mundo en la calle cagando leches. Cada cual a tirar de su carro y santas pascuas aleluya, y los parásitos como ustedes, a fregar platos, que es para lo único que valen (y ni eso, seguro).
Bueno, bueno, eso se llama tener las ideas claras. ¿Alguien quiere añadir algo más? Sí, a ver, el señor de la barba negra, cuando quiera:
Un fantasma recorre el mundo...

lunes, 10 de marzo de 2008

El partido

Ganaron. Aquellos que van a traer la revolución. Aquellos que van a frenar a los vampiros. Aquellos que van a terminar con la explotación del hombre por el hombre. Son viejos conocidos. Les queremos mucho. Luchadores de siempre, fieles a su causa y al nombre de su partido, incorruptibles, honestos, la suya es una historia heroica de resistencia y estrategias de combate en pos de un mundo mejor en el que desaparezcan los privilegios de unos pocos en beneficio de la solidaridad entre todos. Una historia de hombres buenos, sin mancha.
Pero los buenos, los verdaderos buenos, también han crecido. En realidad todos los buenos han ganado y lo suyo es que todos los buenos se abracen fraternalemente y se dispongan a llegar a grandes acuerdos que beneficien al mundo entero. Todos votaron y todos botaron y agitaron las carnes en sus tablaos ante el clamor de la gente buena de esta tierra taurina, aparta de mí ese cáliz.
Fuera quedan los anacrónicos y los locoplayas, que languidecen, cada vez más pequeños, cada vez más invisibles, disueltos en un conglomerado en el que cada vez tienen menos espacio para proponer sus disparates.
Es una noche histórica. Una noche para brindar por la revolución con Moët-Chandon y embostarse a marisco. Es la gran fiesta de la democracia.
Pero aparta de mí ese cáliz.