
jueves, 17 de diciembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
Michael, rest in peace
jueves, 23 de abril de 2009
La crisis del cerdo
Nadie puede discutir ya la alienación en que nos movemos. Y nadie lo puede discutir precisamente a causa de la alienación. Cada loco con su tema. Comprimidos en un mundo cada vez más pequeño, adoptamos la estrategia del autismo para no empegostarnos con los problemas o el dolor de los demás, que nos quedan demasiado cerca.
A todo esto, se habla en las noticias de los avances y retrocesos de la crisis, parece que sí, que ya remite, no, no remite, remite un poco, ¿remite? remite, no, nunca habíamos estado peor desde hace cuarenta años, pero ya, Trichet dice que ya ve signos positivos, más y más despidos, los bancos que no sueltan una perra, Santa Rita Rita, lo que se da no se quita, ahora tenemos dinerito público, pero no se lo vamos a prestar a nadie, jajajá, a joderse, primos, no está el horno para bollos, el dinero "no llega a las familias", ¿cómo va a llegar, si el gobierno se lo ha dado a los bancos? A los mismos que han generado esta crisis. Hacen falta medidas, una reforma, una refundación del capitalismo, etc. La verdad es que no sé muy bien lo que está pasando. La Revolución desde luego, parece que no llega. El rey Baltasar ha enseñado pronto su rabo blanco y ahora dice que no, que Guantánamo no se cierra, no, we can´t -sorry-, los tribunales militares son una institución muy arraigada en la historia de USA y no se pueden clausurar así como así, y tampoco se va a investigar el tema de las torturas ni se van a señalar responsables ni se van a mostrar más imágenes como aquellas horrendas de la prisión de Abu Ghraib, porque no le hacen bien al país ni le hacen bien a nadie y yo estoy fatal de mi úlcera. Ahora me arrepiento de haber comido tanto codillo durante toda mi vida. El codillo está muy rico. Una amiga me dijo hace poco: "no conozco a nadie a quien no le guste el codillo". El codillo, bien cocinado, con su buena guarnición de papas sancochadas y salsita, es una delicia. Pero comer demasiado codillo acaba dañando el estómago y es entonces cuando finalmente contraes la gripe porcina, también llamada influenza del cerdo, que cursa con tos, dolor de huesos, dificultades respiratorias y unas cagaleras que te vas por las patas pabajo. ¿De dónde salió la gripe del cerdo, ahora oportunamente rebautizada como dolencia gripal porcina del cerdo, o también fiebre del verraco porcino y cerdo, o simplemente cerdada porcina del cerdo? Nadie lo sabe. Se dice que de la caca del cerdo industrial que se consume all around the world, el cerdo global, que vive hacinado con sus congéneres en medio de su propia mierda, atiborrado de pienso sintético y antibióticos. O de un laboratorio de la CIA. El otro día oí el argumento de que se trata de un nuevo plan para reducir parados. Probablemente alguna farmacéutica esté también por ahí metida. Desde luego, es una buena manera de hacer que la gente no piense en los despidos masivos. Vale, estás despedido y en verano se te acaba el paro, pero no te quejes, que al menos no tienes la gripe del cerdo porcino.
Son muchas las preguntas que se agolpan a borbotones a boca de alma y una inteligencia humilde no se atreve a formular respuestas. La Revolución.
No podemos dejar de recordar aquí a Enric Durán, que continúa en prisión "preventiva" en la cárcel de Can Brians en Martorell (Enric Duran. Apdo. de correos 1000. 08760. Martorell).
Tenemos que montarla como siempre que se monta algo, desde abajo, por aquello de la gravedad. Si no contamos con la gravedad, nos arriesgamos a dispersarnos en la heterotopía radical, contrapunto bestiale alla mente, cada loco con su tema, pin pan pun, bocadillo de atún.
Por lo demás, estoy confundido.
http://www.youtube.com/watch?v=xuHLpR-8A4o

viernes, 10 de abril de 2009
Que no, que no
jueves, 19 de marzo de 2009
El perro






viernes, 20 de febrero de 2009
MAN
Todo hombre quisiera ser similar a Sifredi, esto es bien sabido, aunque algunos no lo reconocen. Anhelado por todas las mujeres de la Tierra, Sifredi constituye una imagen ideal del macho absoluto, el varón dandy, hercúleo, alto, engominado, latin, bello, sifredi, chuloputas, italiano, español, blandiendo su cimitarra, héroe mediterráneo como ninguno, como sólo él, como todos quisiéramos, dador de placeres infinitos y desgarros voluptuosos, macho, macho, machomén.
Yo también quise siempre ser lo más sifredi posible, pero claro, no es fácil. La naturaleza no tiene en cuenta nuestros deseos. A unos los hace bellos y fornidos, a otros enclenques y deformes. Da igual, porque para eso está pensada la industria, esa forma que tenemos los humanos de corregir los designios de un demiurgo indolente a nuestras quejas y súplicas. Hace un tiempo descubrí gracias a ella un modo infalible de acercarme a mi modelo. Ocurrió de la siguiente manera: una noche, late at night, sentado como suelo ante el televisor en busca de experiencia vital y emociones fuertes con ayuda del mando a distancia, al mando, recalé en la teletienda, maravilla de maravillas, donde presentaban un artilugio que prometía obrar el tan buscado milagro de la transformación. Se trataba de Androrrabo®, ingenio consistente en un juego de argollas y alambres que basándose en el principio físico de la tracción y en las más avanzadas teorías comparativas sobre fisiología humana y equina, prometía, por boca de médicos auténticos y profesionales que a todas luces decían la verdad, ser capaz de alargar el miembro viril unos veinte centímetros en pocos días. Sobre la marcha apunté los datos y al día siguiente lo mandé a pedir.
Androrrabo® te enseña que no hace falta ser negro para tenerla descomunal, te enseña que todos podemos ser sifredi and happy. Macho del barranco, yo seré un hombre por ti, renunciaré a ser lo que fui. Yo y tú. Tú y yo. No digas que no.

sábado, 24 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
Amigos de Israel
Yo soy un Amigo de Israel. Lo importante hoy es ser Amigo de Israel. Antes, cuando Israel no existía como E$tado, los judíos eran unos seres despreciables. Sólo se les toleraba porque tenían dinero. Al no tener un país, tenían dinero, que era una forma de tener una patria. Con dinero te respetan, eso siempre ha sido así, y eso lo sabían bien los judíos. Pero llegó Hitler y dijo: “Nanay de la China, a mí no me engatusan los usureros estos”. Y se puso a matar judíos que se volvió loco, el tío. Mató… bueno, para qué te voy a contar, mató una barbaridad: cantidades industriales de judíos y gitanos y moros y negros y rojos, pero sobre todo judíos, que le caían peor, no se sabe muy bien por qué. Sus razones tendría el hombre, digo yo. El caso es que después de la guerra, la comunidad internacional decidió permitirles montar el chiringuito en Palestina, para que se callaran de una vez y se fueran allí a vivir y a amasar fortunas, que es lo que más les gusta en el mundo: amasar fortunas y darse cabezazos contra el Muro de las Lamentaciones. Le dan al muro de frente, con la nariz ganchuda esa que tienen, que es como un pico de ave rapaz; intentan horadar el muro, como prescribe el ritual milenario, el tal Mud ese o como se llame.
Lo cierto es que desde que llegaron, los moros han estado tocándoles los huevos con sus bombas y sus chilabas y sus babuchas apestosas. Desde el principio han estado siempre tensos, porque sabían que a los moros no les iba a hacer mucha gracia que los echaran al desierto por la cara. Los judíos han estado en guerra con ellos desde que llegaron. Pero por suerte para ellos y para el Bien, desde USA, donde viven más judíos que en Israel, les han echado un capote. ¿Por qué? Porque los judíos de USA son dueños de la cocacola, y sin cocacola USA se viene abajo. Por eso le han dado a Israel armas y bombas atómicas y todo lo necesario para mantener a raya a los moros. Pero claro, vivir así es un estrés. Deben de tener paranoias chunguísimas sabiendo que están rodeados por los moros. Yo también las tendría. Además, los tíos tienen el trauma de los campos de concentración y las cámaras de gas y todo aquello. Por eso, desde que pueden, levantan muros y alambradas y lanzan misiles con fósforo blanco, que es una sustancia química que abrasa la piel y asfixia los pulmones: a ellos también los asfixiaban con Zyklon B y los quemaban en hornos. Están en su derecho de vengarse, ¿no?
Ya te digo: hoy en día hay que ser Amigo de Israel. ¿Tú no eres Amigo de Israel o qué? Entonces eres un antisemita y un hijoputa. ¡Simplista! Pregúntale a cualquier intelectual si es o no es Amigo de Israel y verás qué te responde. Cualquier intelectual te dirá: mejor ser Amigo de Israel, que es un país nazi, pero al menos es una democracia moderna. Opinar otra cosa es ser simplista y antisemita y antisistema. Está clarísimo.
Lo moderno es ser Amigo de Israel y apoyar a Israel en su derecho a defenderse de los árabes. “Los árabes no existen”, lo dicen las Escrituras y lo tiene que proclamar el primer ministro israelí en su discurso de investidura al jurar el cargo sobre las Escrituras. Los árabes no existen, pero tocan los huevos una barbaridad.
domingo, 11 de enero de 2009
Antisemita
jueves, 1 de enero de 2009
Cincuenta